Del barrio de Devoto a la Isla Maciel, con escala en el Vaticano

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Una historia de cristianos peronistas que reúne al Papa Francisco, al padre Paco Olveira y a un histórico de Villa Devoto

Ese fue el recorrido de la pintura al óleo “San Romero de América”, pintada por Rodolfo Parisi, artista plástico, abogado y fundador de la Agrupación Nomeolvides de Abogados Peronistas. Ayer, finalmente, quedó instalada en la parroquia que todavía conduce el padre Francisco “Paco” Olveira y lleva el nombre del santo asesinado por la dictadura salvadoreña en 1980.

Parisi es un dirigente de la comuna 11 de toda la vida y a la vez habitual visitante y colaborador de la obra de su amigo Paco. “Conozco muchas villas, pero lo que ha logrado Paco es llamativo. Su capilla de chapa y madera, rodeada de ranchitos humildes, en el marco de una gran ofensiva oligárquica contra los sectores populares, es un verdadero centro comunitario que contiene a los chicos, a los adolescentes, a los hambrientos. Ahora están por inaugurar hogares de tránsito para familias en situación de calle. Paco no para”, dice Parisi con admiración.

Tiempo atrás decidió pintar un retrato de San Romero para dedicarlo a la parroquia que fue consagrada en su nombre. “Lo que cualquier pintor católico haría. Hasta tiene los colores de San Telmo”, comenta. Con el retrato recién terminado, le llegó un dato que consideró una señal: el entonces Beato Oscar Arnulfo Romero sería canonizado por el papa Francisco a mediados de octubre, cerca del cumpleaños de Parisi.

Parisi tiene un pasado en cancillería, del que conserva excelentes relaciones. Los viejos amigos y compañeros, entre los que destaca a Eduardo Valdez, hicieron las gestiones para que Francisco lo recibiera y bendijera la obra.

Un mes antes del viaje, ocurrió algo inesperado. Después de quince años en la isla, donde su comedor alimenta a doscientas personas cada día, Paco recibió de boca del obispo la noticia de su traslado. Desde entonces, sus allegados no pueden evitar leer el dato en clave política. “El evangelio dice que hay que visitar a los presos y alimentar a los hambrientos. Paco lo hace. Alimenta a los hambreados por Macri y visita a los presos políticos, injustamente encerrados sin condena. Lo trasladan como castigo por practicar las enseñanzas de Jesús”, sostiene Parisi, todavía apenado.

“Con la noticia del traslado, el retrato de San Romero, asesinado mientras daba misa por la misma dictadura cuyos crímenes denunciaba, en El Salvador, se convirtió en algo más, en una muestra de solidaridad y apoyo hacia Paco, que siempre reivindica las figuras de  Mugica, Angelelli y los palotinos, hacia su obra y la de todos los curas en opción por los pobres”, explica el abogado cuya agrupación asiste jurídicamente a quienes no pueden pagar esos servicios.

Ayer, entre festejos navideños y una despedida que no se quiere terminar, Paco celebró misa rodeado de los afectos que cosechó en el barrio, recibió el retrato y dio un sermón sobre lo que significa ser cristiano en tiempos de individualismo, egoísmo y vacuidad.

Acaso quien mejor resumió la situación fue Susana Velázquez, la compañera de Parisi, al responder la pregunta del Papa por Paco, en el breve intercambio que tuvieron durante el besamano. “Paco está bien. Los demás, estamos todos muy tristes por su partida”.

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