Desde el jardín, pero sin gracia

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Malaria económica sostenida, tutela del FMI y aportes truchos botoneados por fuego amigo. Por si quedaban dudas, Macri expuso sus limitaciones en conferencia de prensa. Siempre se puede estar peor, lo demuestra su anuncio de involucrar a las FFAA en seguridad interior, muy probablemente contra su voluntad.

En la recomendable novela que Kosinski publicó en 1971, luego llevada al cine por el inolvidable Peter Sellers, Chance Gardiner es un jardinero con un ligero retraso que se ve obligado a abandonar la casa en la que siempre vivió. Una sucesión de accidentes, malentendidos y azares, sumados a la tendencia de su entorno a buscar siempre segundas lecturas de sus palabras, lo lleva a terminar como candidato a presidente de EEUU por el partido republicano. Literalmente, el candidato menos pensado. Pero la realidad supera a la ficción. Nuestro Gardiner criollo, además de presentarse, ganó y lleva más de treinta meses gestión. ¿Cómo gobierna? Kosinski no se hubiera atrevido a tanto…

La semana pasada asistimos, atónitos, a una conferencia de prensa sin anuncios. Con tasas insostenibles, consumo, empleo e inversión en caída libre y el Fondo Monetaria como conductor real de la economía, uno hubiera esperado algún anuncio. Pero no. Fue más de lo mismo: esperanza en el futuro, lenguaje new age, metáforas náuticas y meteorológicas. Todas las preguntas fueron respondidas con vaguedades,  excepto la de las retenciones. ¿Cuál era el sentido de ese acting? ¿Generar confianza? ¿Mostrar que hay un líder, un piloto de tormentas a cargo de la situación? Bueno, salió exactamente al revés…

A diferencia de otros que hacen culto de una supuesta y sobrestimada corrección política, el ex Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, tiene por costumbre decir lo que piensa, sin importar cuántas cámaras tenga delante. En C5N, hace poco tuvo el acierto de formular, en pocas palabras, la pregunta que nos hacemos muchos: “¿este muchacho es o se hace?”. Por si quedaba alguien sin enterarse, esa fue la principal consecuencia de la conferencia de prensa. La pregunta ni siquiera es retórica o malintencionada. Es la que se hacen todos, hasta los ciudadanos de a pie.

El Chance Gardiner de Kosinski despertaba cierta ternura. Era un simple jardinero sacado de contexto, no actuaba por vanidad ni ambición personal, carecía de malicia. Era la máquina de poder en la que se había metido la que lo empujaba. No podemos decir lo mismo del Chance criollo. En Balcarce 50 hay celos, envidias, deseos de venganza y otras bajas pasiones, propias de “La hoguera de las vanidades”.

Suena cada vez más fuerte que el escándalo de los aportes truchos en la campaña bonaerense de Cambiemos fue una batida de alguien del entorno presidencial. Internas hay siempre, que trasciendan nunca es bueno, pero que ocurra cuando se duda de las capacidades presidenciales y que la damnificada sea su potencial sucesora (al menos para los estrategas de ese espacio político) es lo más parecido a pegarse un tiro en el pie.

Un año -lo que falta para el cierre de listas- es una eternidad en cualquier momento, pero más aún en tiempos de crisis y malaria, porque el tiempo se hace de chicle. Pero, de avanzar la investigación -elementos sobran-, no es descabellado pensar en una Vidal inhabilitada para ejercer cargos públicos y un Macri con una intención de voto de un dígito. Algunos imaginan un ballotage entre dos peronismos, una manera civilizada de reeditar la interna de los setenta.

La mención a los setenta, estimado lector, no es casual. El columnista escribe con la sangre hirviendo y escupe bilis, convulsionado por el anuncio del presidente de involucrar a las fuerzas armadas en seguridad interior, a contramano de las leyes y la constitución, con el único objetivo de reprimir la protesta social y apuntalar con balas y palos su maltrecho gobierno. Mientras escribe y se prepara para participar de una movilización que hará ver pequeña a la del 2×1, mira de reojo la única encuesta que conoce al respecto, la de la edición on line de Ámbito Financiero, en la que el NO supera al SÍ por casi 90 a 10. El columnista espera que el 10, que considera un porcentaje alarmante, siga su tendencia decreciente.

También se acuerda de lo que le decía su abuelo, cuando era niño. “Los hijos de puta no me asustan. Son malos pero predecibles. Los boludos son mucho más peligrosos”.

 

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