El Caso Venezuela y el voto de Argentina

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Por Facundo Ojeda. Licenciado en Relaciones Internacionales. Ilustración de Rodolfo Parisi.

1) Argentina rechazó a la Embajadora de Guaidó, refugió a Evo Morales, intentó una propuesta alternativa a EEUU en el BID, coordinó con México la fabricación de una vacuna para toda la región. La política exterior del país no se puede acotar a un voto en el Consejo DDHH de la ONU.

2) Venezuela es desde hace años un tema arduo: son más fáciles las máximas o slogans efectistas que pensar el tablero regional o global. Y se instrumentaliza lo que pasa en ese país para hacer política doméstica. Esto pasa en Argentina, pero también en España, Chile, México. Venezuela es agenda impuesta, a nuestro pesar.

3) La posición argentina buscó, desde diciembre de 2019, un equilibrio complejo: defender los DDHH de las y los venezolanos y a la vez condenar el bloqueo y la injerencia de EEUU. Suena lógico, como parte de la tradición diplomática de nuestro país: defender la autonomía y soberanía de los pueblos.

4) ¿Argentina siguió integrando el Grupo de Lima post Macri? Sí, priorizando dar el debate allí con países que sólo buscaban la salida de Maduro. Y se sumó al Grupo de Contacto sobre Venezuela, con la UE, buscando una resolución política y pacífica, sin injerencia y con DDHH.

5) No hay “giro dramático” en la votación de ayer en el Consejo de DDHH ONU: Argentina votó con los espacios (AL-UE) donde trabaja el tema Venezuela. Y no votó con Irán, Turquía y Siria, que proponían otra resolución. ¿Se imaginan el tratamiento mediático votando la otra propuesta?

6) Se repite como slogan: Argentina votó con Bolsonaro, Piñera y Vizcarra. ¿Pero quienes más votaron? La España de Sánchez e Iglesias, la Italia de Conte, la Dinamarca de Frederiksen. No es un dato menor: la UE viene teniendo una política distinta a la de EEUU. Borrell no es Pompeo.

7) No es cierto que la oficina de la Alta Comisionada de DDHH de la ONU, Bachelet, no se haya ocupado de la situación en otros países. Se expresó sobre Chile esta semana, por el joven que arrojaron los Carabineros. También sobre Colombia en febrero. Y sobre Ecuador a fines de 2019.

8) Existen muchos trabajos que han mostrado cómo los movimientos anti derechos se alimentan de críticas de “fuego enemigo” para fortalecer sus discursos discriminatorios y prácticas represivas. En este sentido, que un gobierno “cercano” como el argentino condene las violaciones que ocurren en Venezuela puede disminuir las probabilidades que esta condena sea utilizada para incrementar la represión.

9) Es un tema complejo y altamente debatible. Yo veo diplomacia y política, no seguidismo. La tarea de Argentina debe ser respetar dos principios fundantes en relación a Venezuela: la no injerencia externa y la resolución política y pacífica de la situación, por vías democráticas.

10) No estamos ni en 2003, ni en 2005, estamos en un momento dónde se vislumbra una drástica caída de la demanda, de la producción y el comercio internacional producto de la pandemia, por ende Argentina no debe abrazarse a dogmas y debe transitar lo que viene con una mirada estratégica, con una Política de Estado Regional y mucho pragmatismo para combinar defensa de interés nacional con una inversión Internacional inteligente que tenga en cuenta las asimetrías existentes.

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