Una mariposa llamada a perdurar

Compartí en tus redes sociales:
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Share on Facebook
Facebook

“Mariposa de otoño”, de Gustavo Ng, da cuenta de la búsqueda y el reencuentro del autor con sus raíces orientales. La identidad, el linaje y la literatura como reparación. Editó “El Bien del Sauce”.

“Mi papá le dijo una vez a mi hermana Anita que su nombre en cantonés significa mariposa de otoño. Un nombre que es un poema. Mi hermana ha amado a su padre en mariposas. Y estas le han hecho el regalo de ir a nacer al patio de su casa en San Nicolás”.

Somos muchos los argentinos hijos y nietos de inmigrantes. Recuperar las historias de nuestros ancestros, conocerlas y asimilarlas es clave para completar esa parte medular de nuestro ser que es la identidad. La tarea, claro, no es sencilla. Por lo general son historias tapiadas, ocultas bajo un muro de silencio: están cargadas de dolor, pérdida, desarraigo y angustia. Entonces se silencian. Si los protagonistas partieron, tenemos que recurrir a archivos o a las constelaciones familiares. Pero a veces están y nos falta la decisión de interpelarlos y escucharlos.

En todo esto pensé mientras leía “Mariposa de otoño”, el libro de Gustavo Ng que relata su reencuentro con su padre y sus raíces chinas. En mis cuentas pendientes con la literatura y la familia, en los proyectos siempre postergados de narrar a esa vasca que llevaba mensajes cifrados de la resistencia contra los nazis ocultos en el caño de la bicicleta o ese catalán audaz que cruzó el océano huyendo tanto del hambre como del imperialismo español.

Ng tiene una prosa amable, sobria y sin estridencias, y una mirada tan sensible como aguda. Sobre esas virtudes descansa este libro, que es básicamente diario de viaje –un viaje iniciático del autor hacia su “chinidad”-, en el que se combinan desplazamientos externos e internos.

Desde “Adán Buenosayres” -obra que nunca será lo suficientemente reivindicada-, la argentinidad como amalgama, como producto de retazos de identidades preexistentes, en un tópico clásico de nuestra literatura. El editor Camilo Sánchez no esquiva el bulto.

El primer título de “El bien del sauce” fue “El sol detrás del limonero”, de Ángela Pradelli. También un viaje iniciático, de reencuentro y recuperación de las raíces familiares, en este caso en Italia. Casualidad o causalidad, Sánchez elige para su colección textos potentes, que abordan la cuestión de la identidad, como un territorio a reconstruir y a recuperar. Una decisión muy noble y saludable en el país de los treinta mil… Y de Santiago Maldonado.

Compartí en tus redes sociales:
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Share on Facebook
Facebook