Los medios masivos eran (son) grandes megáfonos, capaces de repetir ciertos mensajes ad infinitum, pero sordos e incapaces de saber nada acerca de sus destinatarios. El poder de los medios digitales, en cambio, reside en su capacidad de obtener y procesar información de sus audiencias… y susurrarle al oído a cada uno las palabras justas, con total independencia de los hechos o la verdad.