¿Apagón mata pauta oficial?

Mientras la política se obsesiona con su propia agenda de cierres y presentaciones, la realidad ofrece oportunidades y elementos contundentes que la oposición debería tomar y analizar, para tematizar en la campaña.

Los cierres de listas suelen producir novedades a ritmo vertiginoso, pero la realidad cotidiana es apenas un poco menos vertiginosa que estos diez días cada dos años. A diferencia de lo que ocurría a fines del siglo pasado, hoy la información es un commodity (sobra) y el bien crítico, escaso y valioso, es el tiempo (falta). La ecuación se ha invertido.

El problema no es acceder a la información sino sobrevivir en un mar de información, distinguir lo relevante entre tanto chasco. Muchos sujetos , conscientes o no, se protegen, o protegen su tiempo por la vía drástica del aislamiento o al menos su intento. Respecto de la información política, se entiende.

Una consecuencia de esto es la pérdida de memoria. Nos cuesta registrar sucesos relativamente recientes. Vivimos una suerte de “presente permanente” en el que el pasado se olvida pronto -porque de tan amplio es inabarcable así que mejor ni intentarlo- y la noción de futuro casi se cancela, porque planificar, ejecutar, desarrollar y concretar son facultades cada vez más lejanas. Presente permanente, inmediatez pura. Cualquier similitud con las redes sociales y la vida reducida a un conjunto de apps es lógica y no casual.

Luego, si bien las voluntades en política se ganan por acumulación y no por KO, si bien se trata de lo que hagamos día a día, como se riega una planta o se construyó la muralla china. lo que ocurre en las últimas 72 horas previas a una elección es clave. Es lo que tendrán en mente los votantes independientes, los que definen la elección.

Por supuesto, lo que ocurre puede ser un imponderable (Atocha en 2004) o tener tufillo a operación (la aparición de Santiago Maldonado luego de dos meses de búsqueda). Y a su vez no basta: es un factor que cada fuerza debe saber capitalizar o resistir. Si el apagón del Día del Padre hubiera ocurrido a principios de agosto, prácticamente hubiera definido la elección. Ni hablar en octubre.

En este aspecto, los oficialismos cuentan con una ventaja enorme. Su capacidad de construir acontecimientos e instalar agenda es infinitamente superior a la de cualquier oposición. La pregunta siguiente es cómo prevenir o anticipar las posibles construcciones de un oficialismo acorralado por los números, de las encuestas y de la economía.

Las oposiciones están obligadas a manejarse con armas caseras. Y a hacer té de piedras. Esto es, sacar máximo provecho cada vez que la realidad se filtre. En este caso, por ejemplo, estamos obligados a encontrar cómo mantener fresca la vivencia del apagón que, además, impacta en una de las cartas fuertes del relato macrista.

A diferencia de otras cosas del macrismo que quedaron expuestas (Panamá, blanqueo de familiares, puertas giratorias), el apagón impactó de forma directa en la vida cotidiana de los argentinos y fue tan visible, concreto y palpable como el asfalto que tanto les gusta.

¿Qué hace falta para convertirlo en arma eficaz? Una narrativa breve y simple, que se adapte tanto a un tweet como a un paredón o a una charla de vecinos. Preferentemente, que termine con un interrogante, que se meta en la cabeza del elector sin pedir permiso. Como sostenía Abraham Lincoln, no se le puede mentir a todos siempre.

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