“Huyo del estereotipo del viejo rockero”

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Gary Castro entrevista a Marcelo “El Griego” Iconomidis, quien analiza y escribe sobre cruces entre movidas musicales y contextos históricos, políticos y culturales.  Desde hace años, trabaja en televisión con Pedro Saborido y Diego Capusotto.

-¿Cómo arranca tu relación con la música?

-Cuando era chico, en los setenta, escuchaba rock, pero la mayoría de los pibes de mi edad escuchaba otra cosa, música bolichera. Con el tiempo entendí que detrás de eso, la movida disco, había otras cosas, por ejemplo la movida negra,  pero entonces yo era muy crítico. Hoy el mainstream, lo comercial, es el rap, trap y hip hop. Pero aún así no podés afirmar que es todo lo mismo, porque siempre alguno se destaca. Lo de Woz, por ejemplo, es muy bueno.

-¿Vas a ver música en vivo?

Hace años que abandoné los recitales de grandes estadios… por una cuestión etaria. Prefiero los sucuchos, más intimistas, porque voy realmente a escuchar música. Ya no busco la ceremonia colectiva, la identificación ni el pogo ni nada de lo que es accesorio a la música. Es el mismo formato que disfrutaba ver en los ochenta, por ejemplo…

-¿Viste a Sumo?

-No sólo eso. Vi también a la Hurlingham Reggae Band, que fue el antecedente. Un amigo mío era amigo de Arnedo. Una noche ibamos caminando, se cruzan, justo tocaba, lo invita y vamos. Luca era realmente llamativo, novedoso para la escena de entonces. Un tano que cantaba en inglés…

-Después viene la movida que termina en Cemento…

-Hoy eso sería imposible, por motivos de escala. Es impensable algo tan grande como Cemento ahora.

-Todos dicen que estuvieron ahí…

-Muchos estuvieron, muchos dicen que estuvieron. Es el mito. Todos dicen que vieron a los Sex Pistols, pero tocaban y había dieciséis personas. Pero con Sumo te dabas cuenta de que esa banda iba a explotar.

-¿Y ahora?

-Ahora trato de no caer en el estereotipo del viejo rockero. Huyo de eso, del olor a naftalina. Tengo un hijo de veinte años con el que intercambio música, pero al ser músico, es más duro que yo en algunas cosas. Pero yo ya no necesito ponerme un aro stone o tatuarme porque hice todo eso cuando tenía veinte años.

-¿Cambió todo?

-Y… sí. Hoy el concepto de disco no existe más. Woz hace cinco o seis canciones por año, pero ya no hay un disco. Las va sacando de a una. Hoy hay un océano de contenido y producción en la web, muchos se bancan solos, no es comparable a los videclips de los noventa, porque se hacían para promocionar un tema de un disco de un sello. 

-Volvamos a los setenta…

-Poca gente lo sabe, pero en los setenta hubo un partido marxista, denominado “posadista”, que era aliado del Frejuli y que planteaba  la necesidad de un peronismo intergaláctico. Cuando la jotapé los veía llegar a las marchas les cantaba algo de unos platos voladores.

-No era buena la relación entre peronismo y rock.

-Es cierto que el peronismo y el rock no se llevaban demasiado bien en los setenta. El tango tampoco y fijate que son dos músicas urbanas. Con el folklore era distinta la relación. Tal vez por eso del federalismo o de su búsqueda. Porque hay folklore en todo el territorio.

-Buenos Aires no se parece en nada al resto del país.

-Cierto. Tal vez Rosario se le  parece un poco. Culturalmente, hay un triángulo formado por Buenos Aires, Rosario y Montevideo. Retomando, hubo algunas excepciones, Roque Narvaja le dedicó un tema a Luis Pujals, primer desaparecido del ERP. Las canciones de Miguel Cantilo eran de protesta, pero era una protesta más cultural que política, contra el modelo cultural que imponía la dictadura de Onganía. Pero fuera de estas excepciones, la política era revolucionaria y el rock quería entrar al sistema. Quería tocar, grabar y dedicarse a eso, no mucho más. 

-Eso después se invirtió.

-Claro, porque había tal vacío en la política, especialmente en los noventa, que la gente o la juventud, buscaba referencias, buscaba en qué creer y terminaba depositando todo eso, por ejemplo, en el Indio o  en Los Redondos. Yo creo que eso no estuvo bien y generó una gran confusión. Yo ya no espero definiciones políticas de los músicos. Espero que hagan buena música. Obviamente, si además piensa parecido a mi, me cae mejor, pero no pretendo eso ni busco líderes para admirar en todo.

-¿Qué onda “La línea de Zeus”?

-Era un desafío que me propuso Pedro Saborido para el programa “Peter Capusotto y sus videos”. Lo acepté y salió bastante bien. algo La idea era meter en tres o cuatro minutos una historia de rock que se entrelazara con algo de clima de época o política, pero además conjugando texto e imagen, dejando siempre algunos interrogantes abiertos.

-Como la de Los Beatles y el acorde de sí 7ma…

-Esa es real, Paul Mc Cartney la contó en algunas entrevistas. La tía le dio la guita del boleto para que cruzara la ciudad y fuera a lo de ese profesor de música. Pero a mi me gusta pensar lo contrafáctico. Si eso no ocurría, no sólo no privábamos de Los Beatles y sus canciones, ¿qué otras catástrofes nos esperaban?

-¿Vuelve la línea de Zeus?

-Estoy escribiendo algo. Probablemente vuelva en formato libro, pero no sé cómo ni cuándo. No tengo ningún apuro.

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