Salvar al capitalismo, el planteo más revolucionario

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Robert Reich es un prestigioso economista norteamericano. Su trabajo es más que interesante, porque refleja una vida que ha combinado la docencia y la función pública. Fue Secretario de Trabajo de Bill Clinton -cargo al que renunció porque sentía al gobierno demasiado permeable a los intereses corporativos- y asesor de Barack Obama. “Saving capitalism” (2015) es su último libro y también un documental. Lo mejor de todo: ¡está en Netflix!

Ambos, libro y documental, se sustentan en sólida evidencia estadística. La pregunta central que se hace RR es “¿por qué, si crece la rentabilidad de las empresas, no se genera empleo o sólo se genera empleo basura y cada vez más trabajadores empleados a tiempo completo reciben salarios por debajo de la línea de pobreza?”. O sea, “¿por qué es el sistema cada día más desigual e injusto?”.

La respuesta, que se desarrolla a lo largo de más de una hora de testimonios, es simple: la política, tanto a nivel ejecutivo como legislativo, es absolutamente servil a las grandes empresas. El poder del lobby es tan ilimitado como anónimo y oscuro. Incluye fenómenos como el de las “puertas giratorias”, una forma de conflicto de intereses que en la Argentina actual está tan extendida como silenciada.

Si algo de esto hubo siempre, imaginen el desmadre generado a partir de 2010, cuando el congreso norteamericano anula las restricciones a los donativos de campaña de las  grandes corporaciones. Desde entonces, no hay límite. Ponga Ud., señor CEO, la cifra que quiera en el cheque.

Reich es tan contundente como pedagógico al respecto. El sistema político, en este caso norteamericano, está cooptado por un grupo y un interés de clase, al que sirve orgánicamente casi en cada acto de gobierno, sea decreto, ley, resolución o reglamentación. ¿El interés general? ¿El bien público? Secuestrados, hasta que un gran movimiento de demanda social obligue a restablecer algún freno a ese circo de oferta y demanda de representación, prostituyente de los representantes y ofensivo para los representados.

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